El hombre siempre ambiciona...

El hombre siempre ambiciona

lo que poco necesita.

Si no lo tiene, se irrita;

si lo logra, lo abandona.

 

Así siempre fue en la Historia

y no cambiará, sin duda;

pues de costumbres no muda,

siendo flaca su memoria.

 

No aprenderá la lección

de su padre y sus abuelos

y sufrirá mil desvelos

para saciar su ambición.

 

Una vez esté colmada

otro deseo tendrá.

Así siempre ocurrirá,

al ser costumbre heredada.

 

Legado es de sus ancestros

el obrar de esta manera.

Dudo que escuche, siquiera,

los dichos de sus maestros.

 

Dios lo forjó de tal guisa

y nunca tendrá remedio:

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A dormir, que ya es la hora...

A dormir, que ya es la hora

del descanso y perentorio

yacer. Es obligatorio,

no hay que esperar a la aurora.

 

A la cama sin demora,

que del cuerpo es sanatorio.

Pues quien bien duerme es notorio

que más contento labora.

 

Mañana será otro día,

aunque ya es hoy. Se ha pasado

la velada en un suspiro.

 

¡De cuán rápido me admiro,

ni dado cuenta me había!

En serio que estoy pasmado.

 

 

 

En la noche estrellada y sin bruma...

En la noche estrellada y sin bruma

el poeta medita y su mente,

sopesando, recuerda a la gente

del pasado y la plasma su pluma.

 

¡Tantos rostros fugaces que, en suma,

no dejaron su marca patente!

¡Tanto tiempo perdido, inconsciente.

Su memoria, al pensarlo, se abruma.

 

¿Dónde fueron los días perdidos,

cómo son hoy en día esas caras?

¿Todas ellas hallaron sus nidos

 

o, vagando, aún recorren las claras

avenidas de ayer? ¡Cuántos ruidos!

Le semejan feroces algaras.

¡De tantas cosas hechas me arrepiento..!

¡De tantas cosas hechas me arrepiento

y tantas hasta hoy no realizadas!

¿Podré olvidar un día este tormento?

 

Quién sabe si serán por mí olvidadas,

yaciendo en una caja de madera,

o sigan perforando como espadas

 

los restos de mi inmunda calavera.

Posada sobre el brazo, meditando,

recuerdo aquel ayer; mi primavera

 

pasó veloz, fugaz, como soñando.

Brumosa la recuerdo y tan lejana,

que casi es imposible cómo y cuándo

 

saber cuánto duró. Si una mañana,

 aciaga para mí, dicen que he muerto

decid que me embarqué de buena gana

 

y al fin que mi navío llegó a puerto.

Si

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El reino de la noche es silencioso...

El reino de la noche es silencioso,

a nadie a tales horas se vislumbra;

pues todo, sumergido en la penumbra,

resulta brujeril y misterioso.

 

Es mágico pensar en lo grandioso

que puede ser el Sol que nos alumbra.

Mañana lucirá, como acostumbra,

el astro con su brillo poderoso.

 

En tanto llega el alba está dormida

la calle donde vivo, igual la gente.

Descansa de este juego que es la vida,

 

reposo da a su cuerpo y a su mente.

Preciso es el dormir, pues la partida

prosigue al otro día y al siguiente.

A Francisco Jesús, el nieto de mi amiga Lilian

Resulta que tengo un “nieto”

al que yo no conocía.

Nunca acabarás el día,

para que sea completo,

sin desvelar un secreto.

Es argentino el chaval

y aunque las cosas muy mal

tengamos con la Argentina

no me da tan mala espina,

no acabaremos fatal.

 

Ése es tema de banqueros,

de ricos y poderosos:

Los unos, por ser roñosos.

Los otros, por usureros

y amantes de hacer dineros.

A los pobres nada importa

más que la vida es muy corta

y se marcha en un instante.

Hay que seguir adelante,

todo al final se soporta.

 

Francisco lleva por nombre,

como

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Es tarde de domingo...

Es tarde de domingo y, por delante,

la siesta me parece un aliciente.

Descansa de este modo así la mente

y el cuerpo se relaja en un instante.

 

Se olvidan los dolores. Mas, no obstante,

trabaja la memoria y es frecuente

que tornen los recuerdos. Solamente

durmiendo, al no pensar, sigo adelante.

 

Las tardes del ayer lograr olvido,

inmerso en un sopor torpe y pesado.

¡Qué tiempo tan inútil y perdido!,

 

medito recordando mi pasado.

¡Cuán lejos me parece y qué querido!

Difícil de olvidar, aunque obligado.

A Noelia

Los ojos de mi chiquilla

tienen un brillo especial,

lucen lo mismo que brilla

la noche primaveral.

 

Su risa, pura alegría,

suena igual que cascabeles.

Es, en verdad, niña mía,

de un poeta los laureles.

 

Noelia llevas por nombre.

Eres gentil, pizpireta.

Por eso, poco te asombre

que me enloquezca mi nieta.

 

Crecerás, serás hermosa,

la reina de los quereres.

Serás la más fabulosa

de entre todas las mujeres.

 

Pero no crezcas deprisa.

Despacio, sin mucho anhelo.

Deja que goce tu risa,

que es de mis penas consuelo.

 

Si alguno saber pretende

quién te escribió estas cuartetas,

responde orgullosa: -

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Quisiera yo alcanzar una mañana...

Quisiera yo alcanzar una mañana

el cielo con mis manos entreabiertas,

hallarme con personas bien despiertas,

oír el dulce son de una campana.

 

Y así, con mi sonrisa más galana,

abrir del corazón todas sus puertas;

dejándolas de par en par abiertas,

que pueda otra ilusión entrar ufana.

 

Mas temo que ha pasado ya el momento

de aquellos devaneos y amoríos.

Me queda su recuerdo y me alimento

 

pensando en aquel tiempo y en los bríos

que hicieron de mi vida un esperpento,

pues fueron todos locos desvaríos.

Atlético de Madrid - Real Madrid

Se jugó en la capital

un decisivo partido.

Como siempre lo ha perdido

el que ha jugado muy mal,

por no decir que fatal.

En el fútbol el dinero,

poderoso caballero,

es quien impone su ley.

Y, entre todos, será el rey

quien pague con más esmero.

 

Estos nuevos gladiadores

hoy no manejan espadas:

Le dan al balón patadas.

¿Dicen amar los colores?

Los euros son sus amores.

Ya lo escribió aquel artista

y al decirlo tuvo vista:

Lo que cuenta aquí es la “pasta”.

Jugar bien sólo no basta,

quien lo piense es un bromista.

 

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